OBJETOS OLVIDADOS. BELGRADO EN CDMX

¿Por qué te quedás en vía muerta?, ¿por qué te quedás en la puerta?, no sé por qué vas
hacía ese lugar donde todos han descarrilado…
NO TE ANIMÁS A DESPEGAR | Charly García interpretada por María Gabriela Epumer

De puntitas con los tenis mojados daba de brinquitos en el borde del precipicio. Me aventé.

Llovía en la Ciudad, la hierba en los pulmones, en el torrente sanguíneo, en el deschongue mental; llovía en nuestros cuerpos etílicos hasta el descaro, Coyolxauhqui intentaba no morir de risa por nuestras volteretas en el suelo. Me escabullí de la pandilla porque tenía que llegar, pisando charcos, mirando a la Ciudad en su estado más insomne, la noche llegaba con sus intensas maneras de avisar. Subo al metro General Anaya, intentando armar el cerebro para encontrar un lugar en donde habrá postpunk, Belgrado me esperaba y no le tenía que fallar. Centro Médico es mi objetivo, llegue como llegue, bochornosos los vagones, los humores de quienes habitamos esta Ciudad, este #lugardeluagares, nosotros lxs que chambeamos, los que aceleramos el pulso de esta Ciudad de México. Y supongo llegué, la lluvia me distrajo mucho, me empapó, me sudó, me dijo ya llégale órale, y que llego al Foro IndieRocks. De volada paso. Una checada. Y adentro. Afuera la noche en la Ciudad, ahí, en el sitio de la música, las almas y los cuerpos intentando sobrevivir. Me acerco a la barra, descarado, pido un gintonic, con limón. Alzo el cuello de mi chaqueta azul, espero.

– Para mí, la neta, la neta, la ausencia es el estar esperando, es estar tonteando a ver qué sucede, no sé, la ausencia, la ausencia, te pusiste muy acá, muy raro…
– Sólo por saber, pa’ conocer..
– No sé mano, me agarras muy tronado, pero sí te puedo decir que cuando algo, alguien, un sitio, no está, ya no está, el cuerpo, la mente, las sensaciones que somos, están tratando de encontrar soluciones para no caer en el abismo…
– Y yo soy el espeso… y caemos, al abismo…
– Y luego despertamos… pero ya bájale a tu sinsabor mano que ya está tocando Ritüel for two.

En la sala ya sonaba el teclado, la voz de la dama en grito, en peligrito nochero, el bajo intenso, mugrosón, ruidoso, la pandilla agitando el cuerpo cuando estaban las más macizas; cuando entraban las relajadas le bajaban a la intensidad y movían la testa intentando encontrar olvido. En el escenario ambes de negro, bajo las luces rojas y azules, en algún momento de una rola pesada le suben por error a la secuencia y la pandilla gritando, yei, ¡¡¡¡ehh!!! ¡Súbele, súbele, súbele! Y que le suben y pues que nos azotamos más en ese lugar mientras las sombras de más de un fantasma nos miraba desde los rincones del lugar.

Y de la oscuridad resurgimos motivadxs, con las ganas de la desesperación humana, con el hastío en nuestros hombros, con nuestras repetidas vanidades, las falsas expectativas en esta vida #dosmilera, renacemos de la penumbra con un poco menos de vida, pero con mucha ansia de satisfacernos personxs, no nos vamos a detener, menos esta noche, esta noche la Ciudad no me la va a perdonar.

La danza de Patrycja Proniewska y sus voces me alejaron de todo espeso recuerdo, me motivó a invitar a mis demonios y ponerlos a bailar, me acercó a las instancias más neuróticas de la noche, su baile me dijo que la Ciudad me esperaba afuera, con su nocturna pose, tan de postpunk y depresión, pero yo, como ella, no podíamos dejar de bailar, su vestido se movía bajo las luces azules del foro, la banda intentaba no tropezar con la pena, lo hacían y bailaban quedito, tranqui, danzamos en la oscuridad de un jueves intrépido que avanzaba lento sobre los ojos delineados de la vocalista de Belgrado.

La música #oscurita, el postpunky, la onda que nos ha mantenido flotando en el placer de nuestras depresiones, la música que nos ha salvado, que nos hace no ceder, y bailar, bailar, danzar, dejar ir los pensamientos en esas monstruosas melodías, vampíricas, el baile de la verdadera insatisfacción, una gozosa, una que nos obliga a avanzar sin saber el destino, andar, andar en el malentendido humano, la música de ondas #dark que nos hace vibrar hasta la muerte, esta música que nos llega del mundo, de este maldito espacio que habitamos destruyéndolo, esa música desde Barcelona pero que va más allá, muchos idiomas, muchas ideas, #muchodemucho, lúgubre combinación que nos conduce a la histeria gozosa.

El insano bajo de Renzo Narváez, la guitarra sabrosa de Fernando Márquez , los batacazos de Jonathan Sirit , la pandilla de hasta delante bailando desquiciada, sonriéndole a la ausencia, sacudiéndose la inmensidad de las tinieblas, una fiesta obscura, una fiesta de labios y párpados pintados de negro, una fiesta de aromas dulzones y de madera, de la hierba del rey, extraviados, bien idos en la música, en los brincos, en esa banda que nos está poniendo a tono, que nos está reclamando la existencia, nos está diciendo que seamos en ese momento, le azotan duro al instrumento, a la voz, qué jueves, qué jueves en la Ciudad de México, instalados en nuestras ambiciosas maneras de perdernos. El gin tonic tiene a mis pensamientos en Júpiter y no hay manera de alcanzarlos, no hay forma de regresarme de esa atmósfera violeta, no hay, no se puede y ¡recontrafoquinyeah! Patrycja Proniewska detiene un poco el desquicie para decirnos desde el fondo de sus fantasmas que gracias por esta noche, por estar ahí… después gritos, después más bailar y bailar, hacer estremecer los huesos.

– ¿El olvido? Otra vez, mano, ya vas a empezar, no sé, al chile el olvido me es una manera de entregarme al presente, dejar pasar, dejar ir, intentar obnubilar a los ataques serios de ansiedad, a la hiperventilación mental, no sé, el olvido es irse en el hoy, deslizarse para no volver, o volver, el olvido sin duda tiene la peculiaridad que no borra del todo, no corta, no desaparece, el olvido, extrañamente, es una caña de pescar con jugoso anzuelo para los recuerdos, el olvido invita a la memoria a una carnita asada y se pone hasta las tetas nomás para ver cómo te la pasas, el olvido, mano, es la insistencia en seguir de necio con algo que ya jamás en la foquin vida regresará, el olvido somos las huellas de este engañoso planeta…
– ¡Zaz!
– Puts pa qué preguntas… el olvido es dejarse ir entre la distracción del cuerpo… es no estar aquí…
– Sácatelas….
– Pus… ¿qué perdiste o qué, mano?
–No es lo que perdí, es lo que voy a perder, porque lo sé, porque me voy a extraviar, porque así es, porque eso somos, objetos también, objetos perdidos de nuestras historias, estamos incuestionablemente escritos para el olvido, y frente a esa falsedad, mejor bailar, mejor, bailar…
– Nel, yo no quiero ser un pinche objeto olvidado, no chingues…
–…
– Estuvo muy chingón el toquín…
–Estuvo bien verga…

Renaciendo en las estrellas, los charcos observaban a los cuerpos salir del lugar, tambaleando, ojos rojitos, gafita tumbada, la pandilla, les pandilles que la pasamos de lujo, de agasajo, estos pandillos que nos rescatamos en lo oscuro, los misterios, somos esxs, esxs de la noche, esxs, seres que están buscando a cada segundo una posibilidad para salvarse, aunque inevitable sea la ausencia, el olvido. Alvaro Obregón me recibe con sus fuentes, el camellón, llego a Insurgentes, entre las luces de los autos, desaparezco.

DRN… extraviado, menso, bailador…


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