Sentadxs en las bancas de concreto de la Cineteca, él muerde un chile jalapeño que escurre vinagre, ella, de vestido acebrado, sostiene la torta de pechuga de pavo con una mano y con la otra toca la templada superficie sobre la que está sentada. No van a platicar. Sólo comerán, beberán aguas minerales, guardarán la basura en una bolsa de plástico transparente, se despedirán para verse mañana y repetir las mismas acciones a la hora de la comida. Pero mañana, mañana sí será la última despedida.
El sol se sacudía varias nubes grises y el viento de los mares llegaba tarde a la Ciudad.
DRN… Acalora’o…

