Lo perdí todo, la soledad, el calor en mi piel, perdí mis insolencias, perdí lo perdido sin encontrar rumbo, Acapulco me lo regaló todo y lo perdí, perdí la sangre, perdí mis gafas, las gafas de ella, perdí mi coherencia, me perdí en el gin y el coco. Y los besos del mar, cómo no perderse en los besos del mar, perderse en la arena hasta que el sol se presente en tu rostro. Y fui buscando tus besos en otros besos… los besos del mar, de la arena, la sal en las comisuras, en los labios, la sal y la sangre, Nanahuatzin ahí, suspendida en el azul, la gran estrella mayor, ahí mostrándose presumida. Acapulco otra vez, Parménides García Saldaña, Ricardo Garibay, José Agustín, Diego Rivera, Frida Kahlo, Dolores Olmedo, Juan Gabriel, María Félix, Agustín Lara, lxs pescadores, lxs cocinerxs, el mar en todos lados, en la música, en las pinturas, en el cine, los muros, en las fotografías, en el guisado cocinado en la playa, el anaranjado sobre el mar, sobre la infatigable marea, el anaranjado expandiéndose hasta ser cuerpo, ser carne, hasta llegar ahí, en donde me hundo, en donde me pierdo, me pierdo sin ser humano, me sumerjo en una luz intensa, en un golpe de mar: estruendo galáctico de las nubes y los vientos acelerados, me hundo, queda de mí espuma de salada agua de las galaxias desperdigada en la arena.
DRN… deseando el sol…

