El cuerpo en el agua salada, el sol en su modo más canalla y fanfarrón. La Ciudad pasmada por el viento que solo dice poemas de fuego.
El vago intenta subir de manera atropellada las escaleras del metro, la señora de anteojos, peinado crepe, lo mira con extrañeza, el vago le devuelve la mirada y la mantiene hasta la incomodidad, la mujer baja las escaleras imaginando momentos de éxtasis con el hombre de mugre y ronchas en el cuerpo. Ambos, se ignoran, ni siquiera se sonríen. La Ciudad arde en sus entrañas.
DRN… hecho agua

