A P. T. , por provocar la nite.
Digitaste tu número en mi teléfono y no le di guardar #pendejo. Valió madre. Pienso en ti, me gusta pensar en ti, me agrada, me acuerdo del baile, ¿te acuerdas?, bailamos mientras Moodymann le daba recio a las consolas, ¿te acuerdas?, estuvimos cerquita, muy cerquita, la neta ya estaba bien astral, pero me viste, nos vimos, bailamos, bailamos un chingo, ¿te acuerdas?, no sé si te acuerdas, igual y ni piensas en mí, igual es lo más seguro, porque me dijiste que te ibas, no me acuerdo a dónde, ya estaba muy pedo, te dije pásala chido, y ya, y ya, pero bailamos un chingo, mucho, vueltas y todo, no sé si te acuerdas, si no te acuerdas, mejor, mejor.
El Mix no me dejó posibilidad. El vato andaba emocionado y me contagió hasta el fokin jaus, hasta el meneo sabroso que implica esa musicota de bamboleo, esos ritmitos que provocan el sabroseo. Andábamos felices y nos íbamos a enfiestar un poquito. Primero en el Savage Land, unos putazos de mezcal y micheladas. El Mix ya me había advertido de la diversión con unas rolas del Mudy, el sabroseo relajado, el ondeo, el #chidito, andábamos bien, se pondría mejor. Faltoseamos un poco: un sixagueante en el metro, #agachadito, bajita la baisa, pero pinches turbochelas cómo pegaron maifren… ¿pero te acuerdas, te acuerdas que bailamos?
Ibamos a la Doctors, medio ubicaba pero la neta ni idea. En la cabezuca traía la última del Camilo Séptimo combinada con no sé que la pasa conmigo, y bueno, un desmadrito mental sumado a las cartas blancas del tresbé que nos andábamos empujando en la línea azul, además, el Orteguita me puso en la mente, si quieres pásame su número y le marco, entonces el descoque estaba en su punto, #aldente. En los Niños Héroes debimos bajar, antes el transborde y el caminar en el subsuelo, en esta obra de la humanidad que nos lleva de un lado a otro, y nos vemos, y no nos vemos, estamos en nuestros reflejos, somos tan cotidianos que ni nos sonreímos, a veces sí, pero saca de onda; cuánto chifladx en estos vagones, cuántos pensamientos, ¡cuántos pensamientos!, perderse, irse, escabullirse en unx mismx, para no safarse, para no trastabillear en el insensato andar del día a día y joderse la vida, ¡cuántos pensamientos!, biiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiip, se abren las puertas, bajamos, ya bien enfiestaditos flaki, ya bien tocados. Hasta ese momento, no sabía que te iba a topar, que íbamos a bailar y que jamás nos volveríamos a ver.

Porque yo soy un cuero y tú también… La filona grande afuera del Supremo, el neón avisando un poquito la perdición, soldout decían, le pasamos a la taquilla y todo bien. Los aromas de la dulzura apestando a rola del Weeknd, ya sabes, algo así delicioso, aromitas de las fresas, de la vainilla, del tabaco, olores para escaparse del drenaje humano, de la calle y sus más delirantes olores. Revisión de rutina, atravesar las cortinas, el escenario, la barra, los baños, por favor, los baños. No sé a qué hora llegaste, y ahora mismo me pregunto, ¿llegaste?, ¿lo hiciste?, o, ¿soy yo, mi aloque?, ¿te acuerdas?
Trataba de mantenerme listo, pero el enfiestamiento ya estaba en un nivelazo, nenas loquérrimas, vatos bailarines de apuesto andar, amigues de lo más producidxs, maquillaje en el rostro, labios contorneados por un tono rojo de alarido, líneas oscuras remarcando los ojos, brillos, ropa fresca, calorón en el sitio para que esto comience a sudar, para evaporarnos y dejar de existir tantito y seguir en la pachanga, en el ánimo de la vida. El Mix se puso con unos gins mágicos que poco a poco fueron llevándome al sitio exacto, al momento justo, ¿te acuerdas?

Apagaron las luces, sentí algo, alguito, se me cayeron las máscaras, me dejé ir, fui más que un contenedor de ideas y pensamiento, fui, sólo fui cuando las luces se apagaron, desvanecí mi falsedad, me encontré en la música, no sabía que me ibas a ver y que yo me iba a colgar de eso para acercarme a ti, para bailar bien insensato, #chistoso, #chale, pero bueno, al parecer, no hubo bronca y bailamos, un chingo, ¿te acuerdas? Antes, antes de vernos, Nicola Cruz nos llevó despacito al a gusto desmadrugar, el jausito se puso tropical, meneo y meneo, la cabeza agitándose esquivando aquellas malos ratos, los hombros de arriba abajo, las piernas, ¡ay las piernas!, que no cesan, no paran, no pueden, los pies también, bailar, bailar, hasta el fokin hartazgo.
(We, te escribí, y te valió verga y eso, lastimó a mi #machito. Todo pedo, la volví a cagar:
– hola
– qué
– qué te cuesta?
– qué?
– darme un chance
– …
Pero va, me aferro a no ser la misma asquerosa broma de onbre.)

Ahora mismo no recuerdo mucho el set de Moodymann, pero mi cuerpo tiene memoria, la tiene, las venas, mi piel sabe que estuvo de pocas pulgas, el baile, el fokin baile, pues ¿a qué vas?, a bailar mi hermanx, a bailar, pensar, si puedes, si te deja tu pinche fritura de cerebro, y hemos visto morir a grandes mentes en la maldita perdición, pero aquí seguimos, atorados en eso que las grandes mentes decidieron abandonar, y bailar, bailar sin saber de cansancios, bailar porque en el lugar la música, la #bendita música se atasca en nuestros oídos y el compa le sube, le sube el volumen todo lo que puede, reverbera mi desesperación, el compa MM que trae una máscara algo rara, mezcla y nosotros ya en el soberano despapaye, loco, ya brazos arriba, cuerpo alocado, ya, ahí, en ese momentazo, en ese verguiendo vale, el Mix todo el tiempo queriendo chocar el puño con el MM, pero pues ni nos veía, andaba también en su onda, todxs, ¿quién no?, de pronto volteo hacia atrás: la pandilla estaba en el climax, en lo chingón, el lugar era un bodegón de traviesas almas inyectadas de pasión y felicidad vía una alta dosis de jaus propinada por Kenny Dixon Jr. ¿Te acuerdas?, acuérdate, o mejor no, mejor no, porque sabes, no sé cómo recuerdes esto, si es que lo haces, y quizá, tu recuerdo sea de otros tintes, de otros tonos, pero al menos, al menos, si alguna vez te acuerdas, espero recuerdes ese baile, esos sonidos compartidos por un instante, ese trance, jamás lo voy a olvidar. Y, ¿estoy en un error pasándola tan bien, estoy equivocado, me estoy transgrediendo humano, me estoy equivocando? Torpe de mí, mediocre, merezco estos reclamos, pero, sí, parece absurdo, estar acá, con muchxs, sin hablarnos, sólo bailando, bailando durante horas, horas, madrugantes, extraviadxs en algo, en cada quien su algo, ¿andamos mal?, estamos fokin perdidos, sí, tal vez, saldremos de aquí, más que bailados, más que atrofiados del sin saber, iremos a casa y seguirá la vida. Mix me da un putazo en la espalda, me sacudo la tontería, salimos del Supremo. Y sí, después de eso, te vi afuera, me acerqué, me costó, porque, entre tanto, el alcohol estaba en todas mis venas. Digitaste tu número en mi cel, no le di guardar #fak… dale isi, isi.
Qué vergas es de mí. Qué putas. En dónde me escondo de tanto reclamo. Jajajaja. La neta la pasamos turbo rico, tragos, gins, chelas, música, vape, :(, vape que valió pero sin llorar. El del uber todo agradable, buenos días jóvenes, ¿qué tal la fiesta, qué es ahí?, na, pus ni cómo contestarle, ya todos momias, todos vampiros, pues cómo cree mi jefe, pero por respeto le balbuceamos unas palabrucas y ya medio se dio cuenta del tamaño de peda. Nos llevó, todo Tlalpan con sus luces y negocios y trabajadorxs sexuales, gente, el aire de la Ciudad alterada, su respiración más fresca y nosotrxs ahí, en donde el mundo justo en ese preciso momento nos estaba olvidando.
DRN… jausero, tomador, bailador








