Los astros y la luna no estaban alineados y eso a nadie le importaba, la galaxia chueca, la vida soltando carcajadas.
Me desperté en la madrugada para escuchar unas canciones y ponerme a llorar. El resentimiento, quizá un poco de odio y hasta la maldita jaqueca me orillaban al llanto en las penumbras, con las rolas más oscuras del mundo. La insatisfacción hasta la somnolencia: el inevitable curso de otras dimensiones en la mente, en el sueño profundo, en donde el cuerpo es todo reposo, la vida sucede en muchos lados, en diversos sitios, la incalculable cantidad de posibilidades que pueden acontecer en horas adentro de un cerebro. Despertar. La ducha para escurrir el remordimiento, la insatisfacción. Chaqueta de mezclilla rota y con agujeros, playera roída por los recuerdos, el anillo que me regaló en el meñique de la zurda, el calor en la calle abrumando a más de un caminante citadinx.
Por alguna razón le envío un mensaje a mi jefa, para saludarla, me contesta con algún estiquer y me escribe que la pase bien. Y me acuerdo del ruco de la paletería que antes de despacharme una de guayaba después de que me negó la de coco, me comentó:
– No, es que ya no tengo de coco, porque pues ya no voy por los cocos, ya no me dejan manejar, no prestan la camioneta y… y… además, además estás pinches rodillas…
Y que se pone a llorar el ruco antes de darme la paleta, lagrimones grandes, chonchos, acá, escurriendo desde el lagrimal hasta el maldito dolor, hasta la tristeza más canija. Salgo de casa con el ruco en la mente.
Nos topamos en la fuente. El Mix, llega tempra. Enfilamos hacia el chaparro: taquismo algo violento para aguantar el día. La charla, esperar al otro Flaco que llegó con la cruz y se alivianó con unos de pastor con salsa de la enchilosa. Comidos, le caminamos al metro pa endurecer el keiko y llegar a darnos unas frías afuera del Foro.
Sudando de lo más chingón por el ambiente infernal del metro, llegamos a Velódromo. Un par de tiras formadas en la tienda piden un electrolito y una botella de agua de seiscientos, nos miramos y nos sonreímos, algo de peligroso hubo en esa mirada, pedí mi cerveza clara, una michelada pal Mix y el Flaco soportó con una lager. Abrimos bote y tranquilitos nos fuimos aclimatando al ambiente, la pandilla comía quesadillas en los puestos que mantenían a fuego alto las parrillas: tacos de bistec, gorditas de chicharrón apretujado, micheladas, pitufos, cerillitos, de todo un poco, la policía vigilando pero buen pedo, la banda pasándola bien, nosotros dándole al cervezco de lo más tranqui. Ganas de mear y a buscarle; una puerta con la cartulina verde que avisa del wc; entro y la doñona me dice que de a diez, le pago y la vejiga dice venga, entro a la sala de la casa que aún se mantiene en obra gris, un gato tan grisáceo en la mesa, un abuelo mirando la tele tumbado en el sofá, muchas cosas en la casa, la película del sábado en la televisión de bastantes pulgadas, paso al baño detrás de las cortinas amarillas de plástico, comienzo a silbar una de las profundas de Interpol. Orino.
Regreso y los compitas ya se fulminaron la chela, nos vamos pero me llevo una fría para el camino, el sol no me va joder así porque sí, debo estar preparado. Entre souvenir, hombres, mujeres, chaves, ruques, pandilles, me entuzo la ganya, el porrerío, le damos recio para la entrada, no pasa el agua, se la toma o la tira, no pues me la empino toda, y You try straight into my heart.
El compa de seguridad en la entrada se atasca porque medio me vibró feo y acá y que por acá, y voltéate brazos estirados y qué traes ahí, y qué es eso, qué no sé cuánto, saca todo, y yo de chale mai, ya bájale, qué pedo, qué te hice, y así y ya, y al final me dice, pues bueno, ¿qué es eso? Un encendedor, ah, va, pues lo tiras por acá, y yo de chale, este vato, y ya, pues que le digo:
– Ya, ya, ¿contento?, ya…
– Yayaa, vete a la verga…
– Chupas… (risotas)…
– …
Me pongo las gafas oscuras, sin los anteojos no veo claro.. Logramos el acceso cerrando el círculo de la mala vibra, jaja, el Mix y el Flocorro ya traen la sonrisa en la cara, lo mismo el astro tremendo que busca algo de guitarrazos se hace presente en el Foro, caminamos para encontrar un lugar y hacer del tiempo una espera gozosa. Cursi pero rudo, me dice mi compa el Wily cuando estamos con el sol maltratando nuestras espaldas y escuchando el griterío de Deafheaven (al Wily nos lo encontramos de pura zurra, no sabíamos que venía, y de pronto se acercó un werosco greñudo y nos dice qué hubo, y pues qué hubo y jálate y préndete, y vas, lo que nos gusta, la sabrusura el #ganyagun); la tarde está con toda la malicia, la intención insana de convertirnos en algo extraño, en cuerpos sedientos de música, de personas, de estar quietxs y suceder entre las muchas más almas en busca del mismo instante, del momento justo para evocarse más que humanos. El sol, entre tanto, arañando apasionado nuestras pieles.

Y la lucha libre… ¿las luchas para qué nos las diste?, de eso pedimos nuestra limosna mai, el griterío, el desmadre, mátalo cabrón, acábalo puto, pinche Demon culero, mátalo, acábalo. Y descocados, bien safados, la neta el Wily se la estaba pasando a gusto, cagado de risa, y la neta sí estaba cagado, mientras estos carnales y carnalas se estaban dando en su madre el sol detrás de las gradas se andaba medio despidiendo de una manera sublime y sofisticada, no era para menos estarla pasando tan bien en esta tarde de aromas y efluvios amargos, con ganas del deschongue, el #hastaelhuevismo.
Turnstile, el slam con todo lo que pinches da y que me cae de un madrazo media chela en la espalda, hijos de la re chingada, jaja, pero pues ya ni pedo, a seguirle, mojado y todo, estoy seguro de que era tecate, de la culera, porque estaba algo fría, el orín en corto se siente a temperaturas malvadas, sí era chela, pues a seguir en el cuerpo a cuerpo, con las rolas acá de la energía juvenil, el brinco, el bajo atosigando las huevas de la banda que brincaba y brincaba y brincaba y brincaba en cada maldito tema. La pandilla bien atorada en el desmadre gritaba ¡súbanle, súbanle, súbanle, súbanle!
Traté de intimar con la noche y de una bofetada me regreso a la multitud, las estrellas se aparecían para metichear en mi situación, en mi andar ácido, el hash ya estaba más que en mis ideas, la calma ansiosa me superaba, volví a tirarle un piropo a la nocturna que me escupió una gota de su malicia en el rostro, bebí un trago largo de cerveza clara y horrible. Interpol estaba en el escenario, nos saludaban en un español de celebrarse. La música fue armándose de a poco, el set list nos invitaba clásicos y actualidad, el sonido del concierto en general fue cobarde, la cabeza se descocaba más por las ganas de estar que por lo cabrón que sonara, de cualquier modo, los de Nueva York se pusieron intensos, Narc, Evil, C’Mere, My Desire, Rest my chemestry, comenzaron a generar estruendos en nuestras perturbadas vidas. En duelo de miradas con la luna que, extraviada, tanto como yo, me sonreía boba, Paul Banks sufría detrás del micro mientras la guitarra nos decía Pioneer To The Falls, comencé a saber poco de mí, a sentirme parte de una bruma galáctica, la canción seguía y elevaban aún más mi perdición, Kessler, Fogarino y compañía me llevaban desventurados a la dimensión gozosa de alguna maníaca depresión, el Foro Sol coreaba, detrás de mí varios weyes gritando el momento más increíble de sus vidas, o ese creen, eso creemos. Show me the dirt pile and… the soul can wait. Que se queden en mi cerebro las canciones de estos carnales, que jamás se vayan, que despierte madrugada a madrugada y suene el susurro lejano de alguna canción de Interpol.

Ya muy mutante, el viento en el rostro, las personas y sus voces. El estallido de recuerdos en el pecho, retumbando recio la vida loca, la juventud desenfrenada, el coco safado, la pretención, el griterío, las rolas más chingonas, la oscuridad más bailable, la tragedia más preciosa, el bailar y bailar, estar en trance hasta en las más calmaditas, Peter Hook and the Light, Joy División, la banda, el desmadre, las rolotas, las rolotototas, el pedo bien chingón, el desmadre, el venir aquí a rebotar entre todxs, entre la vida, la fokin vida, el saberse absolutamente aparte del fokin mundo, ser el vampiro del mundo, ser el puto oscuro que sacude la rabia en un concierto de los oscuros, Disorder, Digital, She lost Control, Love well tear us apart, maldita sea, maldita fokin sea, jamás lo hubiera pensado, jamás, que estaría en este acorde musical, en esa nostalgia provocada por mi estúpida vida, mi saberme absurdo, mi tontería equivocada, estoy aquí, bailando, brincando, caminando a tropiezos entre la gente, #verguiendovale, jaja, y un vato de pronto me abraza, ah caray, lo miré sacado de onda, pa’ que supiera que qué shou y pues ya day in day out, day in day out, day out, aí te ves wero raro y a seguir bailando con el Mix y el Flaco en su estado más The Cure.

Nos salimos del relajo medio en chinga, corriendito que los Smashing Pumpkins ya estaban pegándole al rocanrol macizo, entre la gente, entre nuestros extravíos, nuestras oscuridades, las preguntas más absurdas, el viento, el viento que salva al entrar al Foro, y la banda en su música, caminamos sin bronca a la mitad de la pista, escuchamos las rolas, me acuerdo que no me he quitado las gafas oscuras, pierdo a mis compas, solo, con la visión en negativo, me hago el cuerdo cuando tengo el cerebro achicharrado, la banda azotándose recio, el público gritando, el de las chelas ofreciendo el producto, la pandilla en el desfogue, varios besos, el humo del tabaco, de la hierba del rey. Me pongo mis anteojos, camino entre la gente, encuentro a mis compas, una chela compartida, la noche comienza a lubricar nuestros sueños. Anestesiados disfrutamos el show de Corgan and Cia, de pronto una caricia en mis costillas, casi un abrazo, otro, chale, wácala qué rico, esta vez una chava, de ojos lindos, no sé, ojos raros, mirada cabizbaja, pero linda, ¿no tienen una sábana, me regalan una sábana?… yo traía y pues se la di gostoso, minutos después otra caricia, traes encendedor, sí traigo y gostoso se lo presto, sigue la música y yo ya en mi viaje, en el acá, y pues la morra al final me da el encendedor y se va y la vida siguió. Las Calabazas le daban tremendo a la música, al final invitaron a Peter Hook para destruirnos con No love lost, se rifaro en plan ahí les va, vámonos, se acabó el toquín, vayan y pierdan sus tristezas en otro lugar, Show me the dirt pile and I will pray that the soul can take, Three stowaways, In a passion it broke; I pull the black from the gray, but the soul can wait, I felt you so much today. Nos fuimos, sin ser los mismos de los tacos, de las chelas, nos fuimos con nuestras locuras, nuestros pensamientos más atorados, nos fuimos con una sonrisa gigantesca que escondía montón de abolladuras del alma.
Nos despedimos y esperé. En mi cabeza seguía cabrona alguna rola de Interpol, la noche apestaba a fría tristeza, lo más rico, #lomásrico. Llegaron los compas, otros compas, caminamos, y vi a la morrita, ya estaba medio durmiéndose, cabeceando de píe, tratando de decirle al jefe que ya estuvo que ya mejor fueran a dormir, pero el jefito vendiendo las obleas a veinte varitos para ver si alguno de esos chupasangre en estado alterado tenían ganas de saciar su apetito con maíz, compré unas pepitorias, jaja, no mames, a esta hora de la noche, de la vida, pues no hay pedo, genial, increíble. La penumbra galáctica con sus putos astros chuecos nos dijo váyanse, lárguense a donde sus lágrimas de seudo vampiros no incomoden a la felicidad de algún otro mundo. Un escupitajo al suelo y me subo al uber, algo puesto, algo hasta el huevo, sin saber qué fokin me espera en algún maldito lugar de esta Ciudad, Show me the dirt pile and I will pray that the soul can take.

