El domingo descansaba en los brazos tibios de un astro perezoso, adentro, en la lonchería, las personas comían flautas de carne, tostadas de pata, tortas de variedad y quesadillas de papa, de esas que parecen más tortilla frita doblada; las tostadas, las flautas y las quesadillas de papa llevan crema, jitomate: dos trozos largos, cebolla picada, aguacate: dos rebanadas largas, queso y listo; se beben cocas, manzana lift y del valle de mango. El hombre, mientras lxs demás comen, llega al umbral del lugar, que guarda una temperatura olorosa a grasa, aceite y maíz caliente, carne, papa… el hombre habla por teléfono:
– Mi amor, pero ya así está resuelto, ¿no?, por ese lado está resuelto, ya nos dejamos de cosas y por ese lado nosotros ya estamos bien, tú no te preocupes. Me puede dar una orden de flautas por favor… Sí mi amor, ya me voy a sentar, pero te digo tú no te preocupes, ya estamos bien, ¿o no?, la verdad, yo espero, yo espero, que se de cuenta, que se de cuenta y sea agradecido y al menos, al menos, de pronto, mil, dos mil pesos, ¿no?, pero yo espero, la verdad, pero bueno, eso ya no nos toca ni juzgarlo ni nada, en fin, y luego entonces, ¿por dónde vas?… ya, muy bien, con cuidado mi amor…
– ¿Con todo las flautas?
– Sí, con todo… sí mi amor, entonces tú no te preocupes tanto, espera…
El hombre que porta gorra azul marino con el logo del equipo de beisbol de Florida, recibe su orden de cinco flautas de carne con todo, las deja en la barra color naranja de la lonchería, se mira en el espejo que está frente a él, aleja el celular de su oreja, le toma una foto a las flautas, la envía por wats y sigue hablando por teléfono mientras come:
– ¿Qué tal mi amor, gustas?… (risas)…. Sí sí mi amor… (da una mordida y come, come, escucha, no habla, intenta pero el bocado no se lo permite)… sí mi amor, déjame pedir una coquita… ¿me puede dar una coca, por favor?.. sí mi amor, pues vete con cuidado, aquí me quedo pues, linda tarde mi amor… sí… sí.
En el reflejo de un espejo bastante limpio la Ciudad se deformaba hasta su más ridícula versión, entre tonos anaranjados, luz de medio día, de mírame y no me toques, un domingo que bailaba esa canción que dice, voy a limpiar mis labios con agua bendita. El olor a fritura se elevaba hasta las nubes que antojadizas se alejaban para no engordar de más.
DRN… algo cool, algo fansi, algo algo…
