Pues chingue su madre carnal… Fue lo último que escuché, luego me metí a los putazos y valió #verga.
1. APUESTO QUE TE VES BIEN EN EL DANSFLOR
Escroleaba en el insta pa’ ver si encontraba alguna razón para sobrevivir de tan infame modo, esperaba al Yoryi y en la compu sonaba algo de los Monos Árticos, algo de lo duro. No sabía mucho del evento. El carnalito llegó en su actitud de Dony Darko. Cuando arribó lo estuve chingando con el nombre de una banda,¿Pondré?,¡Vondré! Y así llevamos la tarde con el sol lamiendo las malditas botas doctor de una dama que caminaba por Coyoacán.
En la casa del Yoryi me chingué un par de chelas y prendí la hierba del rey, el Yoryi Darko prefirió su gaseosa de color rojo, compartimos unos panditas de tianguis; el flaco buscó sus artilugios fotográficos, se puso chill con unas de Billie Eilish, un avión tranquilizaba el momento… antes de partir eché la firma y luego le tiré una croqueta a la mascota del flaco, foc, im getting older.
2. MIRARTE Y NO CAMBIÉ MI NÚMERO
Viajar en metro me invita a evadirme de mi cuerpo, se extravía la mente, mucho mejor, porque la neta tengo ganas de mandarle un mensaje, de ver si me escribió y comienzo a sentirme absurdo, patético, pero sí quisiera escribirle, pero también bloquear su número #baboso, y nel, no le voy a escribir, que chingue a su madre, un tren en putiza, autos, personas, ¡biiiiip!, lleve el curita para la herida diez pesos le cuesta, diez pesos le vale, chingo a mi madre yo y el Yoryo en quién sabe qué historias anda. Al children no sé ni a dónde vamos, metro Patriotismo, el flaco nos ubica vía el maps, llegamos al sitio con pinta de bodega, laboratorios y spot para un toquín del punk de hoy. Un pandillo nos pidió los nombres, tiramos placa, entramos, una firma en el baño y sucedió.
3.PSICOPATÍA
La música en el cuarto antojaba guitarrazos, estaba oscuro, la humedad enfriaba las paredes del baño, oriné de volada porque sí me dio frío, atrás de mí, un susurro, después unas palabras, primero en mi oído izquierdo, luego el derecho, sólo yo en el baño, al children me apresuré, medio me lavé las manos y ahí la vi, estaba oscuro, no lo vas a creer, pero la vi, arriba los guitarrazos, se medio encendió la luz y lo volví a ver, el rostro, el rostro de los ojos oscuros, mi cuerpo entumido y frío, el baño oscuro, #chinguesumadre, patitas y eché a correr, el Yoryi, sentado, guardaba mi ganya en su mocla.
Antes de entrar una revisión de rutina, el lugar oscurito, luces de colores, arriba, varios cuartos, tatuajes, merch, chelas y menjurjes, balcón y algo que sospecho eran chilaquiles que después se eructarían y se convertirían en pedos a la hora del toquín. Llegando y conectando los instrumentos, muy punky la onda, pararon las rolas grabadas, un vato de sombrero dijo nosotros somos los… y a partir de ahí sólo fueron murmullos gritados los que se escucharían en la bocina, griterío que cotorreaba con las rolas del Gallo, saca, de Oro, Sentimental, alguna del Bugs Bunny, ( y eso quel Yoryo me dijo que #ceroperreo y yo bien agustín con el cotorreo de estos vatos), y hasta unas de las cumbias rancheras del Frontera. A la pandilla, a sus cuerpos, no les quedó de ostra y coreó algunas líneas, también se bailó con ganas de comenzar a codearse sabroso. Una chela de sesenta varos, de lo más #punky, a forjar un flavio, entre humo la noche se agandalló a mi ser con secretos infames, las nenas con medias de red lucían #fabulosas, las chamarras de cuero, las patinetas en las manos, las sudaderas tumbaditas, el olor a yerba, las risotadas de la pandilla, el humo del tabaco expulsado de seductora forma por unos labios amenazantes, juventudes rebotando dentro de una extraña casona, acaso una escuela, en el edificio contiguo algo más se celebraba al son de cumbias duras y bonitas. Sin soundcheck se fueron acomodando lxs músicxs, unas luces insistían en marearme el entendimiento, me prendí la bacha, el cuarto se atascaba de persones, el sudor caía al suelo, la chela también, el cansancio, el aburrimiento y el #puto hastío de nuestra Ciudad también caía al suelo, la banda daba un guitarrazo, una wera se forjaba un flaco cigarrillo, Vondré frente a la pandilla y sus rolas incrementaron las ganas de saltar y sonreír, de alzar la lata para agitarla con fuerza, mojar de alegría, un fotógrafo insistía en meterse al slam y capturar el desmadre que él mismo armaba, luego lo cargaron, y a otro wey y otro y los pinches guitarrazos macizos sobre mi cabezota loca, morras y morros bailando, agitando el cuerpo, echando buen #relajo, escuchando, sintiendo el guitarrazo que gritaba con toda su fuerza el amplificador, la batería haciendo temblar los vidrios del cuarto, los sesos de los más jóvenes, el bajo, encabronado, motivando las piernas de los más viejos, la banda en su pedo, en buen pedo y la música invitando al desvergue, hombres por todos lados, morras, greñudos, pelones, peinados, despeinados y hasta sin bañar, el empujón chido, sin sacón de onda, los besos de las parejas, los besos de ya no volveremos a ser lxs mismxs, esos besos, y yo quiero mandarle un mensaje, y me dan un pisotón y digo, otra vez, nel.
4. ¿DÓNDE ESTÁN LOS PUNKS?
Cosas ilegales puso soberano despapaye mi carnalitx, la banda ya andaba bien afectadota, con ganas de andar en el dancin duro, en el coqueteo con el desmán, los instrumentos sonando ruidosos para que el cuarto se convirtiera en relajo macizo, los músicos se cambiaban los instrumentos pa’ ponerle peligro a la sensación, #putamadre, ¡qué bien se siente!… Dijeron que le bajaran al pedo, que la tira ya había llegado, y pues le subieron otro poquito, cerraron las ventanas, la fiestona siguió, el choque de cuerpos. Pegado a la pared, la banda no me deja ver mucho de lxs musicxs, pero aún así se mueve el cuerpo, empujo para que los carnales vuelva al slam.
A la noche se le apresuraba el corazón a ritmo de punki en la SanMaik Chapul, el skate abajo, azotando la tabla, maltratando la rodilla, calentando el corazón, la música no tenía que parar, un carnal de buen tamaño era maquillado a lo joker, a lo payaso malvado, a lo acá, y yo, de píe a un costado de las escaleras, otras escaleras, las oscuras, la vi de nuevo, otra vez vi el rostro de los ojos oscuros, subía lento, se acercaba y yo #valiendoverga, el frío de nuevo, un golpe de la tarola, el vato grande de la cara maquillada entró al cuarto. Sacado de onda entré para escuchar ese pedo de los Carrión Kids. Ya andaba enfiestadón, algo vago del seso, la banda se puso intensa, el vato del rostro pintado andaba en truzón, sudando el cabrón, aventando chela, derramándola en su rostro, el descoque a todo lo que daba, las ganas de existir en el dansflor, en una noche de tantas en donde el desenfreno dice aquí estoy para que te alivianes flaco, la vida es tosca pero vamos a darle su sacudida en este lado de la gran Ciudad, con nuestra insignificancia de humanxs, bailar y brincar, alcanzar el techo, dejar las huellas de los tenis rotos en la pintura blanca, chispando la realidad, sacudiendo el #malrollo, y las nenas y los vatos y la pinche vida loca encerrada en este cuarto cuando febrero atiza los nervios con su frío ilegal. Un idiota en el lugar escuchando las rolas, los gritos de la pandilla, un idiota agitando la cabeza, con las manos en los bolsillos, paralizado ante el tiempo que le corresponde, recordando la vida, sudándola, un idiota que al buscarse en el reflejo de la ventana se encuentra con mi rostro, los carnales saltando en cámara lenta, el rocsote descabellado.

Pues chingue su madre carnal… Fue lo último que escuché. Un madrazo, no lo sé, de pronto la oscuridad, un mareo repentino, el eco de la música estridente, rostros borrosos, penumbra, el rostro de los ojos oscuros frente a mí, un espasmo en el pecho. Fue lo último que escuché, después, en el lugar en donde desperté, en donde aparecí, estaba muy lejos a parecerse al mundo que habitamos. Una noche, o algo similar, fatigó mi entendimiento, de alguna maldita bocina se escapaba el moribundo sonido de Death Of A Party.
Febrero 2023
Por Diego Robleda Navarrete, faltosero, nocturno, matalascallando.

